Técnicas de lectura rápida

Smart Reading: Lee a la máxima velocidad con estas 4 estrategias

¡Me encanta leer! La verdad es uno de mis pasatiempos favoritos. No puedo visitar una librería sin salir con un libro en mis manos y he perdido la cuenta de los e-books que he descargado y están esperando a ser leídos.

El problema no es poco interés o que no esté consciente de los beneficios de leer, sino que no tengo tiempo (o eso era lo que creía)…

Un día me encontré con el concepto de Lectura Rápida y me dije: “¡Wow, sería genial poder leer más rápido! No solo terminaría los libros que tengo en lista de espera, sino además podría revisar todos los correos y la información que necesito en menos tiempo”.  

En este artículo, nos pasearemos por algunos ejercicios de lectura veloz y varias estrategias para sacar el máximo provecho de lo que leemos. Además conoceremos el Smart Reading  de Jim Kwik, un interesante enfoque de este experto en rendimiento cerebral y aprendizaje acelerado.

Tabla de contenidos:

¿Qué es la lectura rápida?


El término Lectura Rápida se refiere al grupo de técnicas que se aplican para leer con mayor velocidad y conseguir el máximo nivel de comprensión de un texto, en el menor tiempo posible. 

El propósito, es dejar atrás la forma en que aprendimos a leer en nuestros primeros años, que se le conoce como lectura completa u horizontal, para sustituirla por la lectura vertical. Esta modalidad busca procesar la información de manera selectiva, solo aquello que se considere importante.

Entre las técnicas más conocidas de lectura rápida se encuentran el skimming y el scanning.

La primera, busca obtener una idea general del texto y cómo se estructura, mientras la segunda permite explorarlo para conseguir un dato específico. 

Ventajas de la lectura veloz


El acceso a la información nos ha desbordado de textos y contenidos audiovisuales, que pueden resultar extenuantes y afectar nuestra productividad.

Los beneficios de leer más rápido parecen más que obvios, pero no radican solo en reducir el tiempo que dedicamos a un libro, a leer un reporte o a revisar los correos. 

Una lectura ágil puede potenciar nuestra capacidad de análisis y entendimiento. También favorece los niveles de concentración y permite retener por más tiempo la información. Por lo tanto, más que un asunto de cantidad, sería una cuestión de calidad.

Técnicas de lectura rápida


Lectura ágil

Una persona suele leer en promedio 250 palabras por minuto y con las técnicas de lectura rápida podría triplicarse ese número, pero ¿sería una lectura eficaz?

¿podemos asimilar toda esa información tan rápido? 

El mentor de Mindvalley, Jim Kwik, considera que sí es posible y propone varias estrategias para lograr lo que denomina Smart Reading. Su intención es aumentar la velocidad y la comprensión, combinándolo con mayor concentración, retención y disfrute de la lectura. 

Con el Smart Reading, no solo se aplican fácilmente los métodos para leer más rápido, sino para hacerlo de manera que integremos ese conocimiento a nuestro día a día.

Aquí algunas de las estrategias de Smart Reading que Kwik desarrolla en su Curso de Lectura Rápida:

Estrategia #1: Involucra las 3H’s

La lectura requiere de 3 partes de nuestro cuerpo, a las que Jim se refiere como las 3H’s por sus siglas en inglés. Se refiere a la cabeza (head), el corazón (heart) y las manos (hands), que serían respectivamente la información, la inspiración y la implementación. 

Leer rápidamente, sin tomar conciencia del contenido, sería como oír sin prestar atención ni intención al que habla. Por ello explica que para aumentar la comprensión lectora, necesitamos:

  1. determinar la utilidad de ese contenido (cabeza / información), 
  2. tener una motivación o una razón de peso para leerla (corazón / inspiración) 
  3. llevar a la acción o aplicar ese conocimiento (manos / acción) 

Sólo de esa manera, integraremos esos contenidos a nuestra vida, que es el fin último o la razón de ser de la lectura que estamos haciendo.

Estrategia #2: Deja de leer a la velocidad en la que hablas

La subvocalización mental es uno de los principales problemas que deben atacarse para leer más rápido. Esa voz en nuestra cabeza limita nuestra capacidad de lectura a la velocidad con la que podemos hablar, que es mucho más lenta que nuestro pensamiento. 

En su curso de lectura rápida, Jim sugiere técnicas para evitar pronunciar cada palabra, lo cual es totalmente innecesario para comprenderlas. Estos son solo dos trucos para eliminar la subvocalización mental: 

  1. Escuchar música, especialmente la de estilo barroco. Esta ayuda a nuestro cerebro a alcanzar las ondas alfa, el estado ideal para el aprendizaje y la memoria.
  2. Evitar cualquier tentación de mover los labios con una acción que lo impida. Puedes contar mentalmente, masticar chicle, tararear alguna canción. También puedes intentar leer agrupando las palabras en tramos de tres. 

Estrategia #3: Establece marcas y retos

Algunas personas, sienten que requieren de mucho esfuerzo para leer y que no son eficientes o no tienen esa habilidad, dejando a un lado la lectura. Pues deben hacer exactamente lo contrario: practicar y practicar. De esta manera se activa el ciclo de la competencia y la confianza, que sería la tercera estrategia de Kwik. 

Mientras más practiques la lectura, mejorarás tu competencia y aumentará tu confianza. Así la competencia y la confianza se van alimentando entre sí y se convierte en una espiral ascendente.

¿Pero cómo sabes que estás leyendo más rápido?

Pues debes tener una marca inicial, una cantidad de palabras por minuto.

De ahí en adelante, lo que queda es ponerte retos, como si estuvieras entrenando para un maratón: tienes que ir superando tus propios tiempos. Jim sugiere que veamos la lectura como la mejor manera de ejercitar nuestro cerebro.

Estrategia #4: Conéctate con lo que lees 

Una de las principales críticas a técnicas de lectura rápida como el scanning y el skimming es que la persona termina el texto sin comprender o sin prestar atención a los detalles. Jim lo desmiente al plantear que es la lentitud de la lectura lo que termina  distrayéndonos o hacernos perder concentración.

La lectura rápida, nos exige estar 100% enfocados, pero además, necesitamos otro importante factor: la emoción. Esta es la que garantizará no solo mayor concentración y comprensión, sino mayor retención. 

Lo que nos lleva a otro aspecto clave: el valor de la lectura.

Si lo que estamos leyendo es importante para nosotros, nos interesará retener la información y reservaremos un tiempo cada día para esa lectura en particular

Jim nos explica estas 4 estrategias en su curso, en donde plantea varias técnicas para mejorar la comprensión, la concentración, la retención y el disfrute de lo que leemos.

Las 4 estrategias en acción con el desafío 1×7


https://www.youtube.com/watch?v=YC3UdFnvLuo&feature=emb_title

Una manera de poner en acción estas estrategias para leer más rápido, es con el desafío de leer un libro a la semana, que es más sencillo de lo que parece. Con un simple cálculo, Kwik pone en evidencia que no se requieren de superpoderes sino de disciplina

Los libros en sitios como Amazon, tienen en promedio 64 mil palabras. Si una persona normalmente lee unas 200 palabras por minuto, requerirá de 320 minutos por libro. 

Si lo dividimos entre 7 días o una semana, veremos que solo se requieren de 45 minutos diarios. Así como lo ves: podemos leer un libro a la semana dedicándole solo 45 minutos al día. 

Ahora imagina si puedes leer más de 200 palabras por minuto, pudieras dedicar tan solo media hora o 15 minutos al día y lograr leer un libro a la semana.

Para ello te sugiero un par de trucos más que Jim nos ofrece:

  1. Utiliza un lápiz o tus dedos para guiarte. Apuntar las líneas del texto mejora la velocidad de lectura, porque el movimiento capta nuestra atención de manera instintiva. Además, al tocar la página activaremos otro de nuestros 5 sentidos, y nos ayudará a conectarnos con el contenido.
  2. Programa tu tiempo de lectura. Si te interesa realmente el contenido, reserva esos minutos en tu agenda y procura que no sea antes de dormir. Lo ideal es es que sea un momento del día en que estés activo y que no lo vincules a la relajación previa a quedarte dormido.

Ahora que hemos revisado algunas de las ideas que expone Kwik para una lectura ágil, ¿te animas a asumir el reto de leer un libro a la semana?

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¿Cuál de estas 4 estrategias te será más útil para superar ese desafío? déjanos tu comentario

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