Empatía

Empatía: 4 transformadores ejercicios para potenciarla

Si nos ponemos a analizar todos los malentendidos, enfrentamientos, peleas, discusiones… 

y un largo etcétera de interacciones fallidas que acontecen a diario;

podemos concluir que la raíz de estos males está en la incapacidad de empatizar

No somos capaces de ponernos en la piel del otro. 

Nos dejamos llevar por: 

  1. NUESTRAS asunciones
  2. NUESTRAS emociones 
  3. NUESTRA forma de ver las cosas

Sin consideración alguna a los demás.

La empatía se considera una habilidad básica en las relaciones humanas. Pero claro está que muchos siguen viviendo en la indiferencia y el egocentrismo

Si las personas fueran más empáticas, el mundo sería un lugar mucho mejor ¿verdad?

Esto nos lleva a plantearnos…

¿Qué es en sí la empatía? ¿Es innata, o podemos desarrollarla? 


Comenzareis este artículo explorando el significado de esta importante palabra. Enseguida, pasaremos a mostrarte una serie de transformadores ejercicios que potenciarán tu empatía. 

La empatía y sus 3 tipos

La definición más completa sería: 

“La habilidad de sentir con los demás, entender y compartir sus pensamientos y emociones. Y responder adecuadamente a las necesidades del otro”.

Sin embargo, esta definición será más o menos acertada para cada uno, dependiendo del nivel empático en el que nos encontremos. 

Y es que podemos distinguir entre tres tipos, según el grado de capacidad empática que tengamos: 

  1. La empatía cognitiva: ser capaz de saber cómo ve las cosas la otra persona.
  2. La empatía emocional: sentir lo que siente la otra persona.
  3. La preocupación empática: estar dispuesto a ayudar a alguien necesitado.

Esta última hace referencia a la acción. 

No solo nos limitamos a entender a los demás, si no que “echamos una mano” siempre que podamos. 

Y no porque alguien nos lo pida, sino porque sale de forma natural e intuitiva de nosotros. 

La palabra empatía es de origen griego «empátheia» que significa “emocionado”. 

Y es que es de eso se trata: de emocionarse

Experimentar un sentimiento. 

Las personas que conectan fácilmente con sus propias emociones son más propensas a ser empáticas. 

Predicen con facilidad lo que otros sienten. Captan los mensajes verbales y no verbales que la otra persona transmite. De esta forma llegan a comprender qué siente y qué quiere la otra persona. 

Estas personas también suelen venir acompañadas de otras virtudes como: 

  1. Preocupación sincera por los demás.
  2. Saben disfrutar de la vida. No sólo conectan con sus emociones y con las ajenas, también conectan con facilidad con su entorno y saben apreciar las pequeñas cosas de la vida.
  3. Son más intuitivas. 
  4. Tienen relaciones más honestas y profundas.

Además, no tienden a caer tan fácilmente en la trampa de los prejuicios. 

Y han aprendido el poder del perdón.

Mira con los ojos de otro, escucha con los ojos de otro y siente con el corazón de otro.

– Alfred Adler

Conviertete en una persona empática

Cuanto más empáticos mejor, ¿o no?


No siempre tener una gran capacidad empática es igual a más bienestar emocional. 

Tener demasiada empatía puede generar una sobrecarga emocional

El síndrome de hiper empatía afecta a personas altamente sensibles. 

Son más vulnerables ante el impacto emocional de las cosas que suceden a su alrededor. Y se vienen rápidamente abajo por el sobreestímulo de emociones. 

Sintonizan intensamente con su entorno y con los sentimientos de los demás. Priorizando las necesidades ajenas frente a las propias.

Empatía es ser capaz de sumergirse en el mundo emocional de otro, sin ahogarse en él.

-Rafael Vídac

¿Qué dice la ciencia sobre la empatía?


La empatía no sólo es una habilidad que aprendemos, fruto de la educación y de las experiencias propias. También está vinculada a los genes. 

Al menos es lo que apunta un estudio liderado por la Universidad de Cambridge, Considerado como “el mayor estudio genético” llevado a cabo sobre la empatía.

En este artículo podrás leer más sobre el factor genético de la empatía. 

Las conclusiones principales del estudio fueron:

  1. Parte de las variaciones genéticas influyen en la empatía.
  2. Las mujeres son más empáticas que los hombres. (Aunque sólo en promedio, y en este caso no se debe al ADN, sino que se explica más bien por factores biológicos entre otros).

Sin duda un estudio interesantísimo, pero por mucho que uno trate de culpabilizar a los genes, una mala educación o experiencias desagradables; la indiferencia tiene remedio: uno siempre puede aprender y desarrollar la empatía. 

Descubramos nuestro potencial empático


Veamos ahora 5 ejercicios que podrás practicar en el día a día y que, sin duda, te harán ganar en empatía:

La empatía y el saber escuchar

El poder de la escucha activa

A veces nos centramos tanto en nosotros que no damos espacio a que los demás se expresen. 

Ejercicio: Elige alguien de tu entorno cercano. Trata de poner máxima atención y mostrar un interés genuino por esa persona. 

Escucha con dedicación. Te sorprenderá lo interesante y enriquecedor que es escuchar a alguien de verdad. La otra persona se sentirá única y comprendida.

Ponte en tu lugar, para ponerte en mi lugar

Gestiona primero tu interior. Sintoniza con tus emociones y esfuérzate por entenderte mejor. 

Lidia primero con tu ambiente interno. Cada interacción con otro quedará impregnada de un entendimiento mucho más profundo.  

Ejercicio: Dedica unos pocos minutos al día a tu bienestar. 

Meditar es probablemente la herramienta más potente a la hora de reconectar con uno mismo.

No solo mejora tu estado emocional. También te transformará completamente (tanto consciente como inconscientemente).

Elige siempre la calma

Ejercicio: La próxima vez que se te presente una situación en la que te invadan sentimientos negativos, trata primero de calmarte. 

Céntrate en tu respiración (como mínimo 30 segundos). 

Los ejercicios de respiración ayudan a reducir el estrés, a que pase la ira y aclarar las ideas.

Pasado ese tiempo, valora de nuevo tu estado emocional. ¿Te sientes más calmado?,¿puedes ver la situación con ojos más neutrales y tolerantes?

Piensa, siente y respira antes de actuar.

Participa activamente en las emociones de los demás

Ejercicio: Trata de profundizar en los temas de conversación. Pasa de preguntas tan banales como: ¿qué tal tu día?, ¿qué hiciste ayer?, a  preguntas del tipo:: ¿y hoy cómo te sientes

Involúcrate en las emociones de los demás, ya se trate de familiares, amigos o compañeros de trabajo. 

Conectar con las emociones de los demás ayuda a que veas el mundo con otros ojos. Verás un mundo mucho más bello y enriquecedor. 

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¿Cómo cultivas tú la empatía? ¡Inspíranos con un comentario!

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